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platos fuertes


Que reconfortante es un plato de comida casera en un día frío.
Que melodioso es escuchar el sonido de la lluvia, mientras saboreamos ese plato de comida casera en un día frío.
Que consolador es estar bajo techo, comiendo aquel plato de comida casera, mientras escuchamos la lluvia caer en un día frío.
Que agradable es sentir el calor de las llamas de una chimenea, que se extiende tan alta como el techo, mientras saboreamos ese plato de comida casera, al son de la lluvia que cae, en un día frío.
Que romántico es arruncharse con un príncipe o princesa, frente a una chimenea encendida, mientras nuestro gusto saborea un plato de comida casera y nuestro oído se arrulla con el golpeteo de la lluvia que se escucha a lo lejos, inalcanzable, en un día frío.
Parece que el invierno ha decidido instalarse. Yo por mi parte, he decidido recurrir a los que saben de frío para calmar mis necesidades gastronómicas. Hoy les traigo unas albóndigas suecas que ojalá hagan más llevadera su llegada a la casa con los zapatos mojados.