archivo

otros

la foto 2

Un rasguño puede cambiarlo todo. Es una herida leve que aunque parezca superficial, casi siempre deja huella. Tal vez no sea tan traumático como una herida de puntos o una puñalada trapera, pero igual que ésta siempre nos evocará un momento, siempre nos remitirá a un culpable, será a la larga un cambio, un corte, un inevitable después de.

Ayer recibí estas fotos de Clara, la hija de mi amiga Ana, que ilustraban la primera semana de la pequeña infanta en el jardín. Era una mañana de otoño, en una ciudad remota, de un país lejos de familiares y amigos con poder. Descartada quedaba la posibilidad de llamar a un flecho, contacto o palanca que hiciera echar del jardín a la atacante, dejara sin trabajo a la profesora y cerrara ipso facto ese maldito antro por negligencia -agravada- de menores.

Lea el resto de la receta

Anuncios

Photos of Estrella de los Rios, Bogota
This photo of Estrella de los Rios is courtesy of TripAdvisor

Esta mañana recibí un mensaje de la señora Estrella de los Ríos al correo electrónico de Cebollita de mi Guiso. Para los que no la conocemos, Estrella es cartagenera, cocinera y propietaria de un restaurante en Bogotá que lleva su nombre y del que desafortunadamente no puedo hablar porque aún no he ido.  Les recomiendo, sin embargo, a los que tienen intención de visitarla, que si fueron niños felices, corrieron por el barrio, fueron a la tienda, tomaron gaseosa con mogolla o llenaron el álbum de Jet, piensen dos veces antes de hacer la reservación: esta señora menosprecia a los hijos del pueblo y cuando uno es comensal, es por demás vulnerable.

El mensaje era el siguiente:

Lea el resto

la foto (1)
Si me viera obligada a hablar de la semana santa tendría que blasfemar. A decir verdad, aparte de que no se come carne los viernes, no sé muy bien lo que sucede en estos cuarenta días con sus noches y la semana de vacaciones. En algún momento me lo debieron contar. Fui criada en una familia católica, medianamente practicante. Fui bautizada, comulgada, abofeteada y creo que después de eso, empecé a darme cuenta de que podía pensar. Encontré tantas cosas en qué pensar, que realmente el catolicismo se fue quedando muy atrás, en un espacio diminuto de mi mente, donde terminaba todo lo que no implicaba emoción o aventura. Se quedó tan atrás que un día, cuando volví a la casa de mi familia, después de haber andado por el mundo, fue casi chocante ver a la virgen, al Jesús y al espíritu santo en la cabecera de la cama esperando. Fue una sensación muy parecida a la que me invadió al ver el vestido de fiesta de quince color pastel que guardado en un closet vacío, también me esperaba. El sentimiento de algo demodé, demasiado lejano, que se quedó pequeño, que huele a guardado. Finalmente nunca supe si el vestido y la santísima trinidad me esperaban a mi o era la forma que tenía mi mamá de pedirle a Dios, en clave, que no me dejara vistiendo santos.

Lea toda la receta

la foto

Queridos lectores, mientras esperan el arroz con conchas del caribe que les traigo esta semana, quiero dejarles una tarea corta. Con un grupo de colegas de la empresa donde (no) trabajo “Creative House Keepers Inc”, estamos escribiendo una idea para un programa de cocina. Como las conchas del arroz no me las regalan, es necesario que de alguna manera consigamos unos centavitos que nos permitan llevar a feliz término este proyecto. Por esa razón hemos decidido presentarnos a un concurso y necesitamos de su animosa voluntad y sus paladares exquisitos.

Anímense a responder 10 preguntas! hagan click en este link para llenar la encuesta:

http://www.surveymonkey.com/s/JJHRQXJ

GRACIAS Y HASTA PRONTO!

Ésta es una entrada muy corta sin fotos ni receta, pero con una invitación. Espero que aquellos a quienes la desilusión embarga cuando no cuelgo receta, se sientan aliviados por el carácter interactivo de la situación.

Desafortunadamente debo delimitar los participantes a la población colombiana, o a aquellos que nacidos en el exterior, fueron criados por padres colombianos y sus costumbres gastronómicas pueden dar fe de ello.

Con la información recopilada en esta encuesta lograremos dar forma a un proyecto muy bonito que estamos desarrollando un grupo de amigos tragones y yo.

Muchas gracias por participar y espero que el ejercicio de responder les de hambre y ganas de cocinar!

HAGA CLICK AQUÍ PARA RESPONDER LA ENCUESTA (MUY CORTA)

Mi cocina se ha convertido hoy en un show de agua y luces, la fuente danzante del hotel Bellagio. Un tubo de agua roto abruptamente chorrea furibundo hacía el techo. Aparatos centellan ante mis ojos incrédulos, desbaratando el piso de hierro que cuidadosa y arduamente había sido instalado. El ruido agudo y chillón de las máquinas es por demás estridente. Y sin embargo, éstos son los ruidos que suponen la evolución de nuestra especie. Suponen además mi éxito en la cocina, enmarcan mi zona de confort. Intuyo que así suenan las fábricas de cuchillos, ollas, estufas y neveras. Todos los utensilios que hacen posibles mis momentos felices, seguramente nacieron en una nube de ruido, rayos y porrazos. Trato de imaginar qué pasaría si decidiéramos acabar con tanto bullicio y tanto progreso. Volver atrás.

Lea toda la receta

Hoy me presento ante ustedes para confesar los pecados que me hacen cometer las hierbas encapuchadas con bolsas plásticas en la puerta de mi nevera. Pero antes de hablar de ingredientes e instrucciones, hablemos de etimología.

Cuando me topé con esta receta en un libro de Jamie Oliver me emocioné. Mi primera impresión fue ¡Ah! este Jeimi´s tan pilo como siempre “engallando” las recetas criollas. El tipo conoció el chimichurri, lo amó y decidió adaptarlo al gusto europeo incorporando alcaparras, mostaza dijon y anchoas. No es que yo sintiera que al chimichurri básico le hacía falta algo, todo lo contrario, pero decidí probarla. Sin embargo hubo algo que me molestó. Más que molestarme me emberraqué, al pensar que Jeimi´s llamaba “salsa verde” al chimichurri. Sentí, o más bien, resentí que los extranjeros de más al norte, para comprender las culturas tropicales, tiendan a utilizar un término genérico que les es medianamente conocido, para denotar cualquier otro que les es desconocido. Como cuando, por ejemplo, describen la arepa como “colombian tortillas”. Resulta que después de mucho despotricar me di cuenta que la ignorante era yo. La “salsa verde” a la que él hace referencia es la italiana, la mamma del chimichurri.

Lea toda la receta