La Salsa del gringo

Hoy me presento ante ustedes para confesar los pecados que me hacen cometer las hierbas encapuchadas con bolsas plásticas en la puerta de mi nevera. Pero antes de hablar de ingredientes e instrucciones, hablemos de etimología.

Cuando me topé con esta receta en un libro de Jamie Oliver me emocioné. Mi primera impresión fue ¡Ah! este Jeimi´s tan pilo como siempre “engallando” las recetas criollas. El tipo conoció el chimichurri, lo amó y decidió adaptarlo al gusto europeo incorporando alcaparras, mostaza dijon y anchoas. No es que yo sintiera que al chimichurri básico le hacía falta algo, todo lo contrario, pero decidí probarla. Sin embargo hubo algo que me molestó. Más que molestarme me emberraqué, al pensar que Jeimi´s llamaba “salsa verde” al chimichurri. Sentí, o más bien, resentí que los extranjeros de más al norte, para comprender las culturas tropicales, tiendan a utilizar un término genérico que les es medianamente conocido, para denotar cualquier otro que les es desconocido. Como cuando, por ejemplo, describen la arepa como “colombian tortillas”. Resulta que después de mucho despotricar me di cuenta que la ignorante era yo. La “salsa verde” a la que él hace referencia es la italiana, la mamma del chimichurri.

Cuenta la historia que los piratas ingleses llegaron a lo que hoy es Argentina y fueron hechos prisioneros por los españoles. Entre ellos había un irlandés llamado James McCurry. Este caballero gozó rápidamente de la calidez de los nativos. Éstos castellanizaron su nombre convirtiéndolo en Yimi Churri. Este Yimi, al igual que su tocayo el Oliver era un británico viajero, curioso y comelón. Antes de ir a Argentina ya había pasado por Italia, donde cayó redondo ante la aromática “salsa verde”. Esta mezcla rústica de perejil, ajo, alcaparras, anchoas, vinagre y aceite de oliva es originaria de Grecia, tal vez Turquía. La salsa se coló hasta Italia con ayuda de los legionarios romanos, de ahí a Francia y a Alemania. Cada cual fue aportando su granito de arena, unos le pusieron mostaza, otros pan remojado, pero todos utilizaron diferentes tipos de hierbas frescas que encontraban a la mano y la utilizaron para aderezar carnes hervidas. Así, Yimmi Churri adaptó la salsa verde a los ingredientes disponibles en Argentina ascendiendo al grado de prócer por haberle dado a los gauchos el eslabón que le hacía falta a sus asados.

Salsa verde Italiana

(8 personas)

Yo a la receta original del Jeimi´s le agregué un poco más de aceite y así es como se las describo. Es importante que ustedes jueguen con los sabores poniendo más vinagre o más aceite o más de una hierba o menos de la otra. Pueden omitir la hierba que no les guste e intercambiarla por cilantro o por cebollín. Pueden poner la mezcla en el procesador en vez de picarla a la mano, pero tengan cuidado de no procesar demasiado. Si se hace a la mano, el color será un verde más intenso y la textura más rústica.

Para los detractores de las alcaparras y/o las anchoas, quiero decirles que estos elementos son utilizados como condimento para dar intensidad a la salsa y no como ingredientes predominantes. Les aseguro que no van a sentir ni las unas ni las otras, pero van a querer más y más.

Hay muchas formas de disfrutar esta salsa, yo he decidido tenerla siempre en el congelador. Como tiene una base de aceite y vinagre puede durar hasta dos semanas en la nevera en un tarrito de vidrio bien tapado.

Mis recomendaciones son:

Para acompañar costillas de cordero y un puré de habas con menta.

Como base para una pizza o para condimentar la pizza napolitana que pidieron a domicilio.

Sobre pulpo a la parrilla con tomates, papas y champiñones rostizados.

Bruschetta: sobre una tajada de pan de buena calidad, ligeramente tostado con mozzarella o ricotta.

Como se los presento, para acompañar un asado de punta de anca y papas sautées.

INGREDIENTES

1 manojo de hojas de perejil, lavadas y secas

1 manojo de hojas de albahaca, lavadas y secas

1 manojo de hojas de hierbabuena, lavadas y secas

1 diente de ajo, pelado

2 cucharadas de alcaparras, escurridas

3 pepinillos en vinagre (no los agridulces)

3 filetes de anchoa en aceite, escurridos

1 cucharada alta de mostaza dijon

8 cucharadas de aceite de oliva de buena calidad

1 cucharada bajita de vinagre de vino tinto (o un vinagre de buena calidad)

Sal marina y pimienta recién molida

INSTRUCCIONES

picar las hierbas con ayuda de un cuchillo grande y bien afilado en el centro de una tabla de picar.

Cortar los pepinillos y el ajo en rodajas. Agregar a las hierbas los pepinillos, las anchoas, el ajo y las alcaparras y continuar picando hasta que no se puedan diferenciar bien los ingredientes.

En un tazón mediano mezclar el vinagre y la mostaza. Agregar el aceite y mezclar hasta que esté homogéneo. Agregar los ingredientes sólidos y mezclar bien. Agregar sal y pimienta y corregir los ingredientes a su gusto.

Anuncios
8 comentarios
  1. juan pablo sarmiento dijo:

    ah que bien,alcaparras y anchoas?muy interesante.me gusta…

  2. juli paez dijo:

    Mari me encanta leerte!!!! 🙂

  3. juanfe dijo:

    que nota!! me gusta mucho leerte mari!! soy un fan!! soy TU fan!!!

  4. Juan Pablo dijo:

    Está buenísima Mari. Sigo votando

  5. Juanita Rivera dijo:

    Mari, me divierto demasido con tus historias de la comida, mas que con la receta!!! me encanta!!! Sigue escribiendo y mandando recetas!! un abrazo! Juanis

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: